Arriesgar, decidir y volver a intentarlo: incertidumbre y frustración con King of Tokyo y Exploding Kittens
Hay decisiones en las que conocemos exactamente lo que ocurrirá después. Otras son muy diferentes: tenemos información, podemos calcular algunas posibilidades, pero siempre existe un componente que no controlamos.
King of Tokyo y Exploding Kittens nos ponen constantemente frente a este segundo tipo de decisiones.
En King of Tokyo podemos conservar algunos dados y volver a lanzar otros hasta completar un máximo de tres lanzamientos, buscando puntos, energía, ataques o recuperación. En Exploding Kittens podemos utilizar diferentes cartas antes de terminar el turno robando del mazo, sabiendo que en algún lugar puede estar la carta que nos elimine de la partida.
En ambos casos aparece la misma pregunta: ¿arriesgarnos o proteger lo que ya tenemos?
Habilidades que comparten los dos juegos
Evaluación del riesgo
Tomar riesgos no significa actuar sin pensar.
En King of Tokyo, un jugador puede tener resultados aceptables en sus dados y decidir conservarlos o volver a lanzarlos buscando una combinación mejor. La recompensa puede aumentar, pero también existe la posibilidad de perder resultados que ya eran útiles.
Exploding Kittens plantea una tensión diferente. A medida que avanza la partida, el número de cartas del mazo disminuye y los jugadores saben que existen cartas peligrosas entre las que quedan. Las propias reglas permiten contar las cartas restantes, lo que hace posible estimar cómo aumenta el riesgo.
En ambos juegos debemos comparar una posible recompensa con una posible consecuencia negativa.
Esta habilidad también aparece en el aprendizaje. Elegir una estrategia para resolver un problema, probar una hipótesis o modificar un proyecto implica evaluar qué podemos ganar y qué podría salir mal.
Toma de decisiones con incertidumbre
No siempre tenemos toda la información necesaria.
Podemos conocer parte de la situación y aun así tener que decidir.
En King of Tokyo conocemos nuestra salud, nuestros puntos y los resultados actuales de los dados, pero no sabemos qué aparecerá en el siguiente lanzamiento.
En Exploding Kittens conocemos algunas cartas que ya salieron y podemos obtener información mediante determinadas acciones, pero seguimos sin controlar completamente qué encontraremos al robar.
Esto permite trabajar una idea importante: una buena decisión no siempre produce un buen resultado.
Podemos analizar correctamente una situación y aun así obtener un resultado desfavorable. También puede ocurrir lo contrario: tomar una decisión poco razonada y beneficiarnos por azar.
Aprender a diferenciar la calidad de una decisión del resultado obtenido ayuda a evaluar nuestros procesos con mayor criterio.
Autocontrol
Ambos juegos generan momentos en los que queremos continuar buscando un resultado mejor.
En King of Tokyo aparece cuando tenemos una combinación razonable, pero todavía podemos volver a lanzar algunos dados.
En Exploding Kittens podemos gastar cartas para intentar evitar un robo peligroso, atacar a otro jugador o alterar las condiciones antes de asumir el siguiente turno.
El reto consiste en reconocer cuándo continuar y cuándo detenerse.
Esta habilidad tiene una relación directa con el aula. Frente a un problema, un proyecto o incluso una evaluación, los estudiantes deben decidir cuándo seguir explorando alternativas y cuándo una solución ya es suficientemente adecuada para avanzar.
No siempre necesitamos la opción perfecta. En muchas situaciones necesitamos una opción razonada y viable.
Manejo de la frustración
En estos dos juegos las cosas pueden cambiar rápidamente.
Una buena posición en King of Tokyo puede desaparecer después de varios ataques. En Exploding Kittens, un jugador puede quedar eliminado al robar una carta peligrosa si no dispone de una Desactivación.
Eso genera frustración.
Pero precisamente allí aparece una oportunidad educativa.
Perder una partida no significa necesariamente haber jugado mal. Del mismo modo, obtener un resultado inesperado durante una actividad no significa que todo el proceso haya sido inútil.
Podemos revisar nuestras decisiones, reconocer qué dependía de nosotros y qué estuvo determinado por condiciones que no controlábamos.
Esta distinción resulta especialmente importante para aprender a enfrentar el error sin abandonar inmediatamente ante una dificultad.
Adaptación después de un resultado inesperado
Cuando una decisión no produce el resultado esperado, debemos responder.
En King of Tokyo podemos cambiar de una estrategia ofensiva a una más conservadora, buscar recuperación o concentrarnos en conseguir puntos.
En Exploding Kittens, conocer la ubicación aproximada de una carta peligrosa o perder una carta importante puede modificar completamente lo que conviene hacer después.
La habilidad no está solamente en elaborar un buen plan inicial. También está en reorganizarlo después de recibir nueva información.
¿Cómo relacionar estas habilidades con el aula?
Una actividad inspirada en estas dinámicas puede plantear problemas donde los estudiantes deban tomar decisiones sin conocer completamente el resultado.
El docente puede presentar varias alternativas acompañadas de información sobre sus posibles beneficios y riesgos.
En matemáticas, los estudiantes pueden analizar situaciones sencillas de probabilidad y justificar qué opción elegirían según las posibilidades disponibles.
En ciencias, pueden formular una hipótesis antes de realizar un experimento y comparar posteriormente el resultado esperado con el obtenido.
En ciencias sociales, pueden analizar decisiones históricas considerando únicamente la información que tenían disponible quienes debieron tomarlas en ese momento, evitando juzgarlas solamente desde lo que sabemos hoy.
En informática, puede plantearse la selección entre diferentes soluciones para un problema considerando rendimiento, tiempo de desarrollo, recursos disponibles y posibles fallos.
También puede utilizarse una actividad con tarjetas de eventos. Cada grupo diseña inicialmente una solución y luego debe sacar una tarjeta que modifica alguna condición: pierde un recurso, dispone de menos tiempo, recibe nueva información o descubre que una de sus suposiciones era incorrecta.
El objetivo no consiste en sorprender al estudiante por sorprenderlo.
Lo importante es observar cómo responde cuando el resultado no coincide con lo que había planeado.
Más importante que ganar
King of Tokyo y Exploding Kittens tienen una presencia importante del azar, pero eso no significa que nuestras decisiones carezcan de importancia.
Precisamente ocurre lo contrario.
Cuando no podemos controlar completamente el resultado, debemos aprender a distinguir entre aquello que depende de nuestras decisiones y aquello que simplemente forma parte de la incertidumbre.
Después de jugar o realizar una actividad inspirada en estas dinámicas podemos preguntarnos:
¿Qué riesgo decidimos asumir?
¿Qué información utilizamos antes de tomar la decisión?
¿En qué momento habría sido mejor detenernos?
¿Nuestra decisión fue incorrecta o simplemente obtuvimos un resultado desfavorable?
¿Cómo reaccionamos cuando las cosas no salieron como esperábamos?
Estas preguntas pueden ayudar especialmente a trabajar la frustración.
No todas nuestras decisiones producirán el resultado esperado. Aprender también implica aceptar esa posibilidad, analizar lo ocurrido y decidir qué hacer después.
King of Tokyo y Exploding Kittens nos recuerdan que tomar buenas decisiones no consiste en eliminar completamente el riesgo. Consiste en comprenderlo, decidir cuánto estamos dispuestos a asumir y saber continuar cuando el resultado no está de nuestro lado.
¿Conocías King of Tokyo 🦖 y Exploding Kittens 🐱💥 o te gustaría saber más sobre ellos? Charlemos sobre actividades para trabajar toma de decisiones, riesgo y manejo de la frustración en el aula. También será muy interesante conocer qué juegos utilizas tú para desarrollar estas habilidades.
Nos leemos!!

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