Creer, dudar y argumentar: pensamiento crítico con Feed the Kraken y The Resistance: Avalon

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No toda afirmación que escuchamos es verdadera, pero tampoco podemos asumir que todo lo que desconocemos es falso. En muchas situaciones debemos escuchar argumentos, comparar versiones, identificar contradicciones y tomar una decisión antes de tener certeza absoluta. Feed the Kraken y The Resistance: Avalon convierten precisamente esa dificultad en el centro de la experiencia.

En ambos juegos existen identidades ocultas y objetivos que no necesariamente coinciden. Los participantes conversan, defienden decisiones, cuestionan las acciones de los demás e intentan determinar en quién pueden confiar. Sin embargo, la información disponible nunca es completa. Esa combinación convierte cada partida en un interesante ejercicio de interpretación, argumentación y pensamiento crítico.

Habilidades que comparten los dos juegos

Evaluación de argumentos

En Feed the Kraken, las decisiones relacionadas con el rumbo del barco generan explicaciones, acusaciones y defensas. Una persona puede intentar justificar por qué determinada decisión beneficiaba al grupo, mientras los demás analizan si esa explicación coincide realmente con lo que ocurrió.

En The Resistance: Avalon sucede algo similar cuando el grupo debe decidir quién participará en una misión. Los resultados anteriores, las votaciones y el comportamiento de cada participante se convierten en información para construir argumentos a favor o en contra de una propuesta.

Esto permite trabajar una idea fundamental: un argumento no es fuerte simplemente porque se exprese con seguridad. Debemos observar qué evidencias lo respaldan, si resulta coherente con la información disponible y si existen otras explicaciones posibles.

En el aula, esta capacidad resulta esencial para debates, lectura crítica, interpretación de fuentes y construcción de conclusiones.

Diferenciar evidencia de opinión

Durante estas partidas aparecen constantemente afirmaciones como alguien es confiable, esta decisión fue sospechosa o ese jugador está intentando engañarnos. Sin embargo, esas afirmaciones pueden estar sustentadas en evidencias o simplemente reflejar una impresión.

Aprender a distinguir ambas cosas es especialmente importante. Una votación anterior, una decisión concreta o el resultado de una misión pueden constituir datos observables. La interpretación que hacemos de esos datos es algo diferente.

Esta distinción puede trasladarse directamente al aprendizaje. Los estudiantes necesitan reconocer cuándo están presentando un hecho, cuándo están formulando una hipótesis y cuándo simplemente expresan una opinión.

Pensar críticamente también significa ser capaces de decir qué sabemos y qué creemos a partir de aquello que sabemos.

Construcción y revisión de hipótesis

En los dos juegos comenzamos formando hipótesis sobre las demás personas. Pensamos que alguien puede pertenecer a determinado grupo, desconfiamos de una decisión o encontramos razones para considerar confiable a otro participante.

El problema es que una hipótesis inicial puede ser incorrecta.

Cada nueva votación, misión o decisión aporta información que puede fortalecerla o debilitarla. El jugador necesita entonces revisar continuamente lo que pensaba.

Esta dinámica se relaciona directamente con el trabajo científico y la resolución de problemas. Una buena hipótesis no es aquella que defendemos pase lo que pase, sino aquella que estamos dispuestos a modificar cuando las evidencias dejan de sostenerla.

Persuasión y comunicación

Feed the Kraken y The Resistance: Avalon también muestran que una decisión colectiva depende en buena medida de nuestra capacidad para explicar lo que pensamos.

Podemos disponer de información relevante, pero si no conseguimos organizarla y comunicarla con claridad, probablemente tendrá poca influencia sobre la decisión del grupo. Al mismo tiempo, una explicación convincente puede resultar equivocada.

Aquí aparece una diferencia muy importante entre persuadir y demostrar.

Persuadir significa conseguir que alguien acepte una idea. Demostrar o justificar implica presentar razones y evidencias suficientes para sostenerla. Ambas cosas pueden coincidir, pero no necesariamente ocurre así.

Trabajar esta diferencia en el aula puede ayudar a que los estudiantes construyan argumentos más sólidos y, al mismo tiempo, aprendan a evaluar críticamente los argumentos que reciben.

Toma de decisiones colectivas

En estos juegos no basta con tener una opinión individual. En algún momento el grupo debe tomar una decisión: aprobar una propuesta, confiar en determinadas personas o modificar la estrategia.

Esto obliga a escuchar perspectivas diferentes y aceptar que la decisión final puede no coincidir con nuestra preferencia personal.

En el aula, esta habilidad resulta especialmente relevante durante proyectos grupales, discusiones y procesos de deliberación. Tomar decisiones colectivas no significa simplemente votar. También implica analizar las alternativas antes de elegir.

¿Cómo relacionar estas habilidades con el aula?

Las dinámicas de estos juegos pueden convertirse en actividades muy útiles para trabajar lectura crítica, argumentación y evaluación de fuentes, sin necesidad de trasladar literalmente la lógica de engaño de los roles ocultos.

Una posibilidad consiste en presentar a los estudiantes varias fuentes sobre un mismo acontecimiento. Cada grupo recibe documentos diferentes y debe construir una interpretación inicial. Después, los equipos comparten sus conclusiones y explican qué evidencias utilizaron para sustentarlas.

En ciencias sociales, pueden utilizarse testimonios o documentos con perspectivas distintas sobre un acontecimiento histórico. Los estudiantes deben identificar coincidencias, contradicciones y posibles intereses de cada fuente antes de construir una explicación.

En ciencias naturales, puede plantearse una situación donde existan varias hipótesis para explicar un fenómeno. Cada nueva evidencia permite descartar algunas posibilidades y fortalecer otras.

En lenguaje, los estudiantes pueden analizar afirmaciones de diferentes personajes dentro de un texto y determinar cuáles están sustentadas en hechos, cuáles corresponden a opiniones y cuáles intentan persuadir mediante recursos emocionales.

En informática y análisis de datos también puede plantearse una situación en la que varios informes ofrecen interpretaciones diferentes de un mismo conjunto de resultados. El reto consiste en determinar cuál interpretación está mejor respaldada por los datos.

Otra posibilidad es realizar una actividad de deliberación. El docente presenta un problema con tres posibles soluciones y entrega a cada grupo información distinta. Antes de votar, los estudiantes deben argumentar su elección y responder a las objeciones de los demás. Después de la decisión inicial se incorpora nueva evidencia y el grupo debe decidir si mantiene o modifica su postura.

El propósito no sería premiar a quien consiga convencer a más personas. Lo importante sería observar qué argumentos se apoyaron en evidencias, qué información modificó las decisiones y qué afirmaciones resultaron convincentes sin estar suficientemente sustentadas.

Más importante que ganar

Feed the Kraken y The Resistance: Avalon pueden generar partidas llenas de acusaciones, defensas y cambios de opinión. Sin embargo, desde una perspectiva educativa, lo más interesante no es aprender a engañar mejor. El verdadero valor está en reconocer lo difícil que puede resultar tomar decisiones cuando la información es incompleta y las personas interpretan los mismos hechos de maneras diferentes.

Estas experiencias permiten comprender que desconfiar de todo no es pensamiento crítico. Creer todo lo que escuchamos tampoco lo es. Pensar críticamente significa analizar las evidencias, identificar las razones que sustentan una afirmación y estar dispuestos a cambiar de opinión cuando aparece información más sólida.

Después de una partida o de una actividad inspirada en estas dinámicas podemos preguntarnos:

  • ¿Qué argumentos parecieron convincentes y por qué?
  • ¿Qué afirmaciones estaban realmente respaldadas por evidencias?
  • ¿En qué momento cambiamos nuestra opinión?
  • ¿Qué información interpretamos incorrectamente?
  • ¿Confundimos alguna vez seguridad al hablar con tener razón?
  • ¿Qué necesitaríamos saber para tomar una decisión mejor fundamentada?

Estas preguntas ayudan a comprender que cambiar de opinión frente a una evidencia mejor no representa una debilidad del razonamiento, sino precisamente una de sus mayores fortalezas.

Feed the Kraken y The Resistance: Avalon nos recuerdan que decidir en grupo requiere algo más que escuchar muchas voces. Necesitamos aprender a distinguir entre afirmaciones, argumentos y evidencias, y utilizar esa diferencia para construir decisiones mejor fundamentadas.

¿Conocías Feed the Kraken 🐙 y The Resistance: Avalon 🏰 o te gustaría saber más sobre ellos? Escribeme y charlamos, si quieres conocer cómo funcionan estos juegos o sobre actividades para trabajar pensamiento crítico, argumentación y evaluación de información en el aula. También será muy interesante conocer qué juegos utilizas tú para desarrollar estas habilidades.

Vamos, a jugar!!

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